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Siempre hablamos del trigo desde que lo recibimos en los camiones en nuestros molinos, pero hoy les acercamos una curiosidad. Como parte de la previa, “el mejoramiento genético” logra cosas imposibles de pensar en la antigüedad. Que un trigo se adapte a tal o cual zona de secano, o a determinada enfermedad que afecta la calidad molinera, es obra de mejoradores que día tras día ponen sus mejores esfuerzos en los criaderos y en los centros de investigación.
Como puede verse en la foto, esta espiga sale de la selección de espigas por tamaño y el resembrado de sus semillas, la selección natural y luego la dirigida han llevado al hombre a tener logros sorprendentes.

Los cereales, especialmente el trigo y el arroz, proveen el 50% de las calorías en la dieta humana (Tweeten y Thompson, 2008) y aproximadamente el 73% de la producción mundial de trigo es utilizada como alimento directo por el hombre (FAOStat 2010 http://www.faostat.fao.org). Por esta razón, la producción de trigo es vital para alcanzar estándares razonables de seguridad alimentaria en el futuro (Chand, 2009). De acuerdo a un estudio de la FAO (FAO, 2002) la demanda mundial de trigo alcanzará las 730Mt en el 2015 y 815 Mt para el 2030. Ello implica un aumento de la producción de trigo de aproximadamente en un 50% respecto a los actuales volúmenes de producción en las próximas décadas (Borlaug, 2007; Chand, 2009). Dado que el área cultivada con trigo podría incrementarse solo marginalmente, estos aumentos en producción deberán sostenerse con aumentos del rendimiento (Reynolds et al., 2009).

En el caso particular del trigo, a nivel mundial, la evolución positiva del mejoramiento genético y el mejoramiento de las técnicas de cultivo a través de la difusión de variedades con mayor potencial productivo, ha conducido a incrementos considerables de sus rendimientos, pasando de 3000 Kg/ha a 6000 Kg/ha, en los últimos 30 años, como rendimientos medios, factibles de ser obtenidos en el gran cultivo.

El aumento del rendimiento y de las superficies cultivadas ha conducido a un gran incremento de la producción, la cual alcanzaba 275 millones de toneladas en 1965 y se tienen estimadas 676 millones en el 2011/2012 y 760 millones en la actualidad (2018), o sea que hablamos de 485 millones de toneladas en tan solo 53 años.

El aumento de la producción de alimentos se logra a través:
• Del aprovechamiento de nuevas áreas agrícolas;
• De un mejoramiento de las prácticas de producción (fertilización, rotaciones, labranzas, aplicaciones de agroquímicos, etc)
• Del mejoramiento genético vegetal, mediante la obtención de cultivares de mayor productividad y también mediante el logro de formas genéticas que estabilicen la producción a través de una mayor resistencia y/o tolerancia a enfermedades, plagas, sequía, calor, etc.
De las tres formas o maneras planteadas para incrementar la producción agropecuaria, es indudable que el mejoramiento condiciona las dos restantes.
Para aprovechar nuevas áreas agrícolas será necesario disponer de variedades que se adapten a esa nueva condición. En lo referente a nuevas y mejores prácticas de producción, ellas redundarán en mayores rindes hasta un máximo genéticamente condicionado, y para producir más, será necesario disponer de cultivares genéticamente superiores en potencial de rendimiento.
Que esperamos para el sector molinero? Que el mejoramiento apunte a la calidad de los trigos correctores, no solo al rendimiento. De allí la importancia de estar actualizado a cuales son las mejores variedades para la zona del molino en el año de campaña y poder hacer contratos previos a la cosecha para garantizarnos cubrirnos primero la calidad y luego la cantidad para lograr buenas mezclas.

Fuente: Investigación de Periódico Los Molinos

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