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El martes 8 todos los medios de comunicación del país informaban: ”Se nos fue un Grande”, había partido de este mundo el genial Caloi, y el mismo día, martes 8, la Comunidad Molinera también debe lamentar la partida de ”Un Grande”, ese día, en forma inesperada, nos dejó el genial Norberto (Ñato) Murray, hablar de Norberto para los que tuvimos la suerte y la dicha de que nos contara entre sus amigos resulta fácil desde lo anecdótico, su vida era alegría, dueño de un carácter envidiable, tenía la virtud de encarar los problemas con total responsabilidad, pero siempre con una cuota de humor y una sonrisa cómplice que hacía sentir bien a los que lo rodeaban. También es fácil hablar de su trayectoria en distintos molinos,(Chacabuco, Mendoza, Concordia, Laboulaye, Córdoba, Olavarría y más recientemente Venado Tuerto y Arrecifes),con toda una odisea de traslados, mudanzas y vivencias, con ese cúmulo de anécdotas que el querido Ñato desgranaba con maestría en cada reunión o sobremesa en la que teníamos la dicha de encontrarnos.

Lo difícil es hablar desde lo afectivo con el entrañable cariño y la amistad de la que Norberto hacía un culto, su partida sin dudas genera un vacío que desgarra, no es fácil hacerse la idea de que ya no lo encontraremos con su sonrisa franca en Eventos y Jornadas Técnicas, ya no estará más detrás del teléfono para ese saludo cordial y dispuesto a brindar su colaboración y consejo desinteresado, ya no será posible sentir su hospitalidad con irresistible deseo de pasar por su casa, estrecharlo en un abrazo y compartir la charla y las anécdotas junto a su magnífica familia, con una copa de vino mediante.-

Se nos fue una gran persona, un hombre con valores y convicciones, poseedor de una inteligencia y capacidad envidiables las que hacían que encarase las adversidades con optimismo, alegría y esa cuota de humor que todos le admirábamos.-

En mi caso en particular, se me fue uno de mis mejores amigos de más de cincuenta años y compañero de trabajo por más de veinticinco, no va a ser fácil asimilarlo, simplemente me hago la idea que a partir del martes

querido Ñato te trasladaron a un destino lejano, dónde estarás solucionando problemas, y dónde ya estarán disfrutando de tu bonhomía y humor.

Desde este medio y en nombre de todos los que tuvimos la suerte de ser sus colegas y amigos vayan las más sentidas condolencias para Susana (su esposa), Sebastián y Federico, (sus hijos) y demás miembros de su querida familia.

Carlos Alberto Berrueta

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