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Por Carlos Berrueta.

Transcurría Octubre del año 1979 cuando llegaba por primera vez a la ciudad de Tres Arroyos dispuesto a cumplir quizás con uno de los desafíos mas importantes de mi carrera en esta profesión que tanto amo, como era la de desempeñarme como responsable de la conducción industrial de la importante planta que la Empresa Molinos Rio de la Plata poseía en esa pujante ciudad del sudeste bonaerense.

A poco de haber arribado a la misma y mientras trataba de afianzarme en el desempeño de mi nuevo destino, debido a las relaciones laborales inherentes a la función que desempeñaba fui trabando relaciones con los lugareños, con muchos de los cuales logré generar una amistad sólida e inquebrantable que perdura hasta la fecha a pesar de haber transcurrido mas de cuarenta años y el destino nos haya llevado por distintos caminos

Fue una de aquellas personas, que luego resultaría ser uno de mis mejores amigos, el que un domingo por la tarde en que habíamos ido de visita a una quinta, propiedad de su madre, ubicada en las afueras de  Tres Arroyos,  quien me invitó junto a mis hijos, (pequeños por entonces) a caminar hacia la vera de uno de los arroyos, (que dan origen al nombre de la ciudad y del partido), y allí escuché por primera vez el nombre de «Molino Mayolas», a la vista poco quedaba de lo que otrora fuera el emplazamiento de dicho establecimiento industrial, solo recuerdo unos pilares ubicados en la zona central del cauce del arroyo como único vestigio del molino, los que por las características y ubicación solo permitían deducir cual era la energía, (Hidráulica) con que la que se movía el molino por entonces y solo con gran imaginación, tratando de dar forma física al relato de mi amigo, pude vivenciar lo que pudo haber sido esa centenaria construcción de la que pocos vestigios quedaban.

Según pude averiguar después, en ese sitio se encontraba un campamento de avanzada conocido con el nombre de  «Las Horquetas de Tres Arroyos» y fue allí  donde, en el año 1865  el Coronel Benito Machado quiso fundar  la ciudad de Tres Arroyos, pero debido a circunstancias muy especiales no lo logró. Dicho militar pensó en la fundación de un pueblo equidistante de Bahía Blanca y Tandil, en el paraje en donde estaba ubicado el Campamento Las Horquetas de Tres Arroyos, por lo que se dirigió a los gobiernos nacional y provincial solicitando la fundación del pueblo a la margen de los arroyos. El Poder Ejecutivo accedió al pedido y con fecha del 8 de Abril de 1865 se publicó el decreto disponiendo tal fundación. El decreto no llegó a cumplirse debido a la grave situación originada por la Guerra de la Triple Alianza. El objetivo de la fundación se lleva a cabo 19 años despues un 24 de abril de 1884, cercano al punto propuesto, dentro del partido creado el 19 de julio de 1865, en 1870 un malón de mas de 3500 nativos al mando de Calfucurá arrasó con las poblaciones del partido secuestrando mujeres y robando miles de cabezas de ganado.

Veinticinco años después de aquel acontecimiento y a escasos seis años de la fundación de la ciudad se inaugura el molino que inicialmente se llamaba «Molino Tres Arroyos», se trata del primer molino harinero en la zona y la primera industria de Tres Arroyos. Se destacaba que era  una industria no contaminante, con muy bajo costo de energía, ya que aprovechaba las aguas de los dos arroyos como fuerza hidráulica para la molienda.

La fuerza  de las aguas de los arroyos impulsaba la Rueda Hidráulica  que constituía el alma del molino. Dos tajamares construidos sobre los arroyos Orellano y Del Medio, hacían derivar las aguas por un canal (conocido actualmente como Brazo Feliz Mayolas), que después de pasar por las instalaciones del molino se desagotaban en el arroyo Claromeco que desemboca en el mar, este sitio dista 7 Km del centro de la ciudad.     

Según consta en los archivos históricos de la ciudad el molino estaba calculado para una molienda de 90 bolsas diarias, de 90 Kg. en 24 horas de trabajo, lo que resulta una capacidad horaria del orden de los 350 kg., pero el caudal y la fuerza de las aguas de los tres arroyos no admitían desarrollar la energía suficiente para responder a ese rendimiento, salvo en oportunidades de lluvias continuas, que debían producirse en forma regular y no abundante , porque con exceso de agua había que dar escape a parte de la misma por el canal de desahogo o aliviador para evitar inundaciones aguas arriba  y eran desaprovechadas por la rueda del molino y hacían disminuir  la capacidad de molienda.

Don Félix Mayolas originario de la ciudad de Dolores fue propulsor de la agricultura y propició la colonización agrícola y el cultivo de trigo en la zona tratando de capitalizar el continuo abastecimiento de materia prima para su industria.

Por la relación de amistad entablada en su nativa Dolores fue quien propició la llegada a Tres Arroyos de otra importante personalidad  y artífice del desarrollo industrial y comercial de la zona como fue don Juan Bautista Istilart, aquel vasco francés que llegó a Argentina, mas precisamente a Dolores con solo diez años de edad y allí conoce a don Félix, quien por entonces pretendía expandir su negocio a lugares que ofrecieran nuevas posibilidades.

En medio de la búsqueda de nuevas oportunidades el hombre conoció Tres Arroyos y decidió emplazar allí el nuevo molino harinero, el cual fue fundado el 22 de marzo de 1890, y  decidió incorporar como tenedor de libros al joven Istilart, que por entonces tenía 20 años, quién luego de desvincularse de la empresa de su amigo emprende un vertiginoso camino que se inicia como maquinista de la primera trilladora de la zona y finaliza con la creación de una industria metalúrgica de renombre nacional que en la década de 1950 llegó a ocupar mas de un millar de operarios, ademas de dar inicio a emprendimientos y fundar instituciones de singular importancia que ubican a Tres Arroyos en una posición descollante en la zona..

A los dos años de fundar el molino, Don Félix Mayolas muere de un ataque cardiaco, si bien su viuda continuó con la industria, incluso realizando innovaciones en el año  1897 se reemplazó la Rueda Hidráulica por una Turbina de mayor rendimiento para aumentar la producción.  En 1915 el molino sufrió un incendio que casi lo destruyó por completo, pero el yerno de Don Félix Mayolas, de apellido Estrada, lo reconstruyó totalmente e incluso invirtió en la reconstrucción un premio de 200.000 pesos que había ganado en la lotería. Otros acontecimientos hicieron que el molino, poco a poco, fuera perdiendo vigencia como industria molinera, ya que establecimientos similares mas modernos, como “Molino de la Rosa” sobre el Río Quequén Salado y “Molino Americano” , luego adquirido por Molinos Rio de la Plata colmaron la demanda de harina de los lugareños.

Los restos del molino se vendieron como material de demolición y los hierros para fundición y hoy solo pueden observarse aquellos pilares y restos del tajamar que conociera allá por el año 1979.

«Vaya esta pequeña historia dedicada a mis queridos Amigos de Tres Arroyos, comunidad con la que conviví junto a mi familia durante veinte años y en especial a la memoria de mi gran amigo Manuel Ruben Trillo que fue quien me introdujo inicialmente en la misma.»

Carlos Alberto Berrueta

                                                                                                       

Nota del Autor:
                         En el año 1992, a los 100 años de la muerte de Mayolas, se declaró al sitio histórico por medio Ordenanza Municipal y se nombró “Brazo Mayolas” al tramo del arroyo comprendido entre la confluencia de los arroyos Seco y Del Medio, y la segunda confluencia de este con el Orellano.

Fuentes Consultadas:

                               -Diario «La Vos del Pueblo» de Tres Arroyos.

                               -Wikipedia

                               -Archivos históricos

Carlos Berrueta es actualmente es asesor Técnico y Capacitador de Personal de Molinos Harineros y Fábricas de Raciones.

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