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Si había algo que lo caracterizaba, era su constante vocación, luego de cientos de kilómetros viajando de molino en molino, llegaba a su pequeña oficina dentro de su casa donde procesaba toda la información, pensaba en molinería, hablaba de molinería, soñaba con molinería, no se cansaba hasta dar solución a los problemas. Tenaz cual trigo con alto contenido de gluteninas, nunca cedía, estamos hablando de nuestro recordado Hugo Sierra, no lo llamábamos Huguito, porque lo considerábamos un grande, el gran DON HUGO.

Para recordarlo, le acercamos las recomendaciones que siempre daba en un tema tan sensible como lo son los ajustes en los rollos de los bancos de cilindro. Como siempre, él hablaba con  gráficas, imágenes, cual persona visual. Todo lo que pensaba, lo dibujaba en sus preciadas planillas Excel.

Nunca dejaremos de agradecer el aporte que nos brindó al Periódico Los Molinos.

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