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Buscan resistencia a sequía y salinidad, el centro de Agrobiotecnología instalado en Rosario investiga variedades.

“Estamos muy avanzados, ya tenemos pruebas a campo muy promisorias”, declaró el presidente del Indear (Instituto de Agrobiotecnología de Rosario), Aimar Dimo, al ser consultado sobre la cercana posibilidad de contar con variedades de trigos transgénicos, resistentes a sequía y salinidad.

La mayor o menor rapidez en contar en el país con esos materiales dependerá del marco regulatorio que se termine estableciendo para el reconocimiento de la propiedad intelectual de los desarrollos de investigación. Por caso, en las semillas, una cuestión que según señalan muchos generadores de tecnología está frenando la liberación de innovadores cultivares.

Dimo efectuó ese adelanto luego de concluido el acto de inauguración oficial del Indear, que pertenece a Bioceres, una sociedad que actualmente integran más de 200 empresarios, en su mayoría productores agropecuarios.

El centro científico se erige como el polo más grande de biotecnología de que hoy se dispone en la Argentina.

Estimó que esos nuevos trigos “probablemente sean una de las primeras tecnologías que el productor va a poder tener a su alcance”, resultado de los trabajos del Instituto.

–Esos trigos, ¿qué van a posibilitar a la producción triguera argentina?

–Como todos sabemos, la mayor parte de la producción agrícola argentina se hace a secano, a raíz de lo cual todos los años se padecen períodos de estrés hídrico, que son prácticamente inevitables. Salvo una región en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, cuyas condiciones agroecológicas son especiales para el trigo. Pensar en tener una tecnología que permita que el trigo mantenga su potencial de producción atravesando esos períodos (de estrés hídrico) es el objetivo que tenemos, como así también ver que se puedan “colonizar” nuevas áreas para el cereal que, en principio, no serían hoy óptimas para el cultivo. A esta misma tecnología la estamos incorporando en soja, maíz y también en alfalfa. Tenemos ya plantas transformadas de alfalfa. En soja y maíz estamos en etapa de evaluación a campo.

Nodo público-privado. Estas son algunas de las líneas de trabajo en el flamante instituto rosarino, cuya plataforma de investigaciones funcionará como un nodo entre lo público y lo privado, el campo y la investigación, la ciencia y el mercado, conforme se precisó en el acto inaugural.

Bioceres fue creada en 2001 por 23 productores agropecuarios, vinculados con Aapresid. El proyecto del Indear nació en el año 2004 con la firma de acuerdo entre Bioceres y el Conicet. En la fase práctica, se dedicará a la investigación y el desarrollo de soluciones biotecnológicas orientadas a la agroindustria.

Se focalizará en dos áreas temáticas o unidades de negocios: el mejoramiento de cultivos para aumentar su productividad y sustentabilidad ambiental (Molecular Breeding) y la producción de enzimas industriales en plantas (Molecular Farming). Para esto, utilizará las herramientas de la biología molecular moderna vía estrategias convencionales o de transgénesis.

El edificio del Indear está ubicado en el predio del Centro Científico Tecnológico Conicet – Rosario (CCT-Rosario). Entre sus líneas de trabajo se cuentan la producción de quimosina en plantas de cártamo (SPC); nuevas variedades de amaranto (pseudocereal utilizado en la elaboración de alimentos) y el desarrollo de cultivares de alfalfa con senescencia retardada (LXR), por licencia de la empresa australiana Phytogene.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/

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