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Por Carlos Berrueta.

Hablando en forma general de la molienda y de los resultados que pretendemos obtener, el objetivo principal  es obtener el máximo posible de harina de buena calidad y tratando siempre de  obtener ese máximo de harina, en cantidad y calidad con una mínima o razonable cantidad de medios o recursos, en mano de obra, en material o equipamiento y en fuerza motriz. Debe tenerse  en cuenta y priorizar la seguridad de las personas que trabajan en el Molino,  pero  asegurando siempre el máximo rendimiento en la forma más simple. 

Debe existir un número de pasajes suficientes en roturas, en reducción y en la compresión para lograr una buena terminación de los productos y un rendimiento rentable. Si no tenemos esto y el trigo se resiste más que de costumbre al proceso de transformación, no tendremos el rendimiento ideal y se resentirá la utilidad de la explotación. 

También nos hará falta una conducta racional respecto de la automatización, la que no deberá ser indiscriminada dado que la excesiva sofisticación en ese aspecto puede resultar antieconómica y atentar en la relación «costo-beneficio». 

Debe buscarse además en el diagrama de molienda la simplicidad, en ciertas ocasiones los secadores, divisores o clasificadores son siempre una complicación adicional, es, por lo menos, una elevación mas en el transporte, no habla bien de un  diseñador de molinos hacer un diagrama con muchos clasificadores, que suelen complicar y encarecer la instalación.

Carlos Berrueta es actualmente es asesor Técnico y Capacitador de Personal de Molinos Harineros y Fábricas de Raciones.

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