Recomendar!

En estos días incluimos entre nuestros Avisos Clasificados una interesante oportunidad de negocios:

Se encuentra en venta un Molino Harinero en Casilda, Pcia. de Santa Fe (dentro del parque industrial), con una capacidad de 90 TN diarias, amplias oficinas, laboratorio y parque. Cuenta con planta de alimentos balanceados, con descarga y silos individuales. * (Ver Galería al pie de la nota)

*PARA CONSULTAR POR ESTE AVISO COMUNICARSE AL

152-359-7060  O AL 156-035-6722

Ahora bien, como indica el título de la nota; ¿por qué invertir en molinería?

Pues, fieles a nuestra costumbre de poner al alcance de nuestros lectores información técnica y científica, decidimos compartir un informe minucioso, realizado por el INTA (CONVENIO INTA – Centro Regional Santa Fe y Universidad Centro Educativo latinoamericano (UCEL) –Rosario).

Dicho trabajo, estudia la Factibilidad para la instalación de un Molino Harinero, precisamente en la Provincia de Santa Fe.

Nos pareció más que apropiado entonces acompañar el aviso con esta valiosa información, para la toma de decisiones sobre las viabilidades técnicas y económicas de la instalación de un molino harinero y su puesta en marcha.

Y por supuesto, porque dicha información siempre puede resultar más que útil para un molino ya en funcionamiento.

Compartimos la Introducción a este trabajo:

Introducción

En los últimos 20 años la producción agrícola argentina entró en una carrera productivista concentradora de productos y de actores, tanto en lo productivo como en el eslabón comercial que se localiza en la zona portuaria cercana a la ciudad de Rosario. Esto convirtió a la región en el lugar por donde salen con escasos procesos industriales más del 75% de la producción de cereales y oleaginosas que actualmente ocupan el 85% del área de siembra de Argentina.

Existen análisis donde se estima una producción nacional hacia el 2020 que podría alcanzar algo más de las 150 millones de toneladas de granos. Este aumento de la producción de granos debería ir acompañado de un manejo sustentable con desarrollo estratégico de la regiones, de manera federal, inclusiva, con generación de empleos de calidad, con agregado de valor de la producción primaria generado en origen, colocando en el centro de la escena a uno de lps principales protagonistas: el productor agropecuario. Esto contribuiría a solucionar los problemas socio-económicos que hoy presenta la Argentina y favorecería el desarrollo de las comunidades del interior del país.

Argentina posee muchas oportunidades y posibilidades de reorientar su rumbo y transformar su esquema actual de país agropecuario exportador de commodities en un país exportador de alimentos elaborados para consumo humano directo, con alta demanda de empleos de calidad y aumento de la renta inclusiva. Es decir, un auténtico país estratégicamente competitivo, productivo, federal, sustentable y más desarrollado. 

Se debe aprovechar integralmente las riquezas naturales y el valioso potencial intelectual que posee el país para agro-industrializar, aumentar el valor agregado de nuestros productos en origen, incrementar significativamente la renta exportable y provocar un aumento de puestos de trabajo de calidad en el interior del país, con un alto impacto en el desarrollo territorial.

Es factible desarrollar un modelo de país agroalimentario exportador en donde el estado favorezca, mediante políticas activas, el desarrollo diversificado y federal con agregado de valor y empleo en origen. Esto debe implementarse con alto protagonismo empresarial de los productores organizados estratégicamente en Pymes y cooperativas de nueva generación, con distribución equitativa y directa de las rentas generadas.

En este contexto numerosos organismos de ciencia y técnica (INTA, Universidades, INTI, escuelas técnicas, etc.) no sólo tendrán un rol estratégico respecto al desarrollo científicotecnológico y a la formación de los recursos humanos capacitados, sino que además, serán los responsables de integrar y articular redes, cluster y consorcios. Es importante que estas organizaciones tengan una mirada tan larga como estratégicamente lo requieran las góndolas de un mundo. Se estima que tendrá un aumento del 70% la demanda de alimentos en los próximos 40 años.

Cualquier análisis de Argentina frente al contexto global de los próximos 40 años indica con claridad una gran posibilidad de crecimiento y desarrollo para nuestro país. 

Frente a este contexto es evidente que no se debe perder tiempo, porque lo que no realicemos en nuestras regiones, lo realizarán otros en otras partes del mundo, capitalizando los beneficios socio-económicos que genera el agregado de valor y sus implicancias en el desarrollo de los territorios.

Argentina es un país agrícola-ganadero con 40 millones de habitantes en donde la producción de alimentos ocupa un lugar importante y estratégico dentro de la actual estructura económica, en donde las 31 cadenas agroalimentarias argentinas aportan el 15% del PBI y representan el 48% del total exportado. Esto demuestra el bajo valor de la tonelada exportada con escaso valor agregado (IERAL, Fundación Mediterránea 2010).

Argentina es un país dotado de excelentes condiciones naturales (33 millones de hectáreas de área de siembra y 40 millones de hectáreas cultivables con buena temperatura, radiación y agua para realizar cultivos extensivos, pasturas, cultivos industriales y frutihorticultura). Sin lugar a dudas esto constituye una ventaja comparativa respecto de otros países, permitiendo producir granos al menor costo dolarizado del mundo, alcanzando los estándares de calidad requeridos por los mercados más exigentes. 

Una de las cadenas agroalimentarias sobre la cual se genera un escaso agregado de valor es la del trigo. La producción anual de trigo ronda los 14 millones de toneladas, el consumo interno aproximado es de 7 millones de toneladas, esto deja como resultado un saldo exportable de aproximadamente 7 millones de toneladas, a partir de las cuales el 82% se exporta como grano, el 14% como harina y sólo el 4% se transforma en productos elaborados: pastas, galletas, etc.(IERAL, Fundación Mediterránea)

El precio de la tonelada de productos elaborados a partir del grano de trigo (galletas y bizcochos) es 6 veces mayor a la tonelada de trigo exportado. La elaboración de estos productos finales genera 35 veces más puestos de trabajo que la producción primaria de trigo.

Frente a esta realidad y las oportunidades mencionadas, entre otras actividades que llevó adelante el Proyecto PRECOP – Proyecto Específico “Agregado de Valor en Origen” de INTA, se realizó este estudio en el marco del convenio INTA –Centro Regional Santa Fe– y la Universidad Centro Educativo Latinoamericano (UCEL), de Rosario.

  Descargar el Artículo Completo en Formato .PDF (44 págs. 2.63 Mb.) 

Ver Estudio de Factibilidad para la Instalación de un Molino Harinero – FASE II 

Participantes del Proyecto:
Coordinador INTA: Ing. José María Méndez – INTA Totoras
Coordinador UCEL: Dra. Nora Aimaretti – Docente de UCEL
Investigadores: Dr. Daniel Coria – Decano de la Facultad de Química de UCEL, Lic. Melina Covacevich – INTA – Oliveros Lic. Emilce Llopart – Docente de UCEL Ing. Adriana Clementz – Docente de UCEL Dra. Martha Cuniberti – INTA Marcos Juarez  

Deja tu comentario